Sus beneficios

Dentro de nuestros tratamientos faciales, las técnicas de micropigmentación y microblading son de las más solicitadas y practicadas diariamente por nuestros expertos profesionales. Las cejas dicen mucho de nosotros, de nuestra expresión y forma de ser, y estas dos técnicas permanentes o semipermanentes, la micropigmentación y el microblading, nos ayudan a mantenerlas siempre estéticas, con la forma deseada, cuidadas y debidamente perfiladas, ya se quiera alguna corrección, densificación o su misma creación desde cero.

Además del trabajo en cejas, ambas técnicas son muy empleadas para hacer maquillajes permanentes en los ojos, tales como el eyeliner y el efecto pestañas, ahorrando así un tiempo muy valioso y consiguiendo una belleza natural muy duradera.

Asimismo, la micropigmentación y el microblading pueden emplearse para otros tratamientos en la zona de la boca, tales como el perfilado de color y el relleno de color en los labios, muy naturales y estéticos.

Diferencias entre microblading y micropigmentación

La micropigmentación, también conocido como maquillaje permanente, consiste en una microcirugía con aguja mediante la cual se implementan pigmentos de color en la epidermis y en la dermis, consiguiendo óptimos resultados similares al tatuado en labios y cejas, a las cuales puede darse forma o volumen, embellecerlas y sanar cualquier tipo de imperfecciones que pueda haber.

El microblading, por otro lado, es una técnica semipermanente con pluma metálica muy de moda actualmente, consistente en el trazado, diseño y perfilado a mano alzada con pequeños cortes superficiales no agresivos, en el caso de la ceja siguiendo la técnica del pelo a pelo (con las posibilidades de adaptación y personalización de los pigmentos al propio vello o color que esto favorece), y ayudando a la definición, simetría y volumen en el caso de los labios.

Los resultados del microblading son vistos como muy realistas y naturales por la precisión que el trabajo artesano del pelo a pelo permite, pero solo se trabaja la epidermis, con lo cual tiene una duración de máxime un año y medio. La micropigmentación, por el contrario, que también ofrece unos resultados muy naturales, puede llegar hasta los cinco años de duración, dependiendo del tipo de piel o labio, la edad, el cuidado que se tenga, etc.

Rápidos y duraderos

En ambos tratamientos, antes de llevarlos a cabo, se realiza un estudio y una medición previa para buscar la mejor adaptación a los rasgos del cliente; de igual forma, se realiza la elección de color del pigmento y se muestra una prueba en lápiz para que pueda conocerse previamente el resultado.

Ambas técnicas, y especialmente el microblading por su precisión, necesitan de profesionales formados y experimentados con gran pericia, que, en Inoqua, poseemos: los tratamientos no suponen ningún tipo de dolor, permiten un duradero ahorro de tiempo, son económicos y ambos tienen una duración en su ejecución de una hora (que en el caso del microblading debe reforzarse con un pequeño retoque tras la cicatrización).