La cuperosis es una alteración cutánea que está relacionada con problemas de microcirculación y que afecta en concreto a los vasos sanguíneos de la piel del rostro. Se aprecia debido a la formación de pequeñas varices o venas varicosas en diferentes partes del rostro. Aunque se puede dar en todo tipo de piel, es más habitual en pieles claras y sensibles o con tendencia a enrojecerse con facilidad; algunos factores que favorecen la aparición de cuperosis son: emociones intensas, alcohol, café, tabaco, picantes, trastornos digestivos, exposición excesiva a la radiación solar o al uso continuado de corticoides tópicos.

Se caracteriza por la presencia de telangiectasias, que son las pequeñas venas varicosas que aparecen en pómulos y aletas de la nariz en forma de trazos de color púrpura. A esto le puede acompañar también:

  • Enrojecimientos en el rostro.

  • Poca elasticidad de la piel.

  • Pueden aparecer papulo-pústulas

Evolución

La cuperosis se presenta en dos diferentes etapas. La primera fase se caracteriza por un enrojecimiento de la zona media del rostro, manifestándose en períodos cortos. Estas rojeces van apareciendo por brotes hasta volverse permanentes. Al principio, la cuperosis comienza en los pómulos y las aletas de la nariz, y posteriormente avanza por las mejillas y la totalidad de la nariz llegando incluso a alcanzar toda la cara en algunos casos.

En una segunda fase, y como consecuencia de las repetidas congestiones, aparecen las telangiectasias y la piel se vuelve de un color rojizo-azulado. Las telangiectasias son dilataciones de las venas cercanas a la superficie de la piel y que tienen aspecto de tela de araña.


Prevención

La cuperosis se puede prevenir empleando cosméticos adecuados: hidratantes y protectores ya que evitan el fotoenvejecimiento celular. Otras pautas que nos ayudarán a combatir la aparición de cuperosis son evitar el consumo de alcohol, tabaco y sustancias excitantes, así como mantener una dieta rica en verduras y frutas.

Tanto la limpieza, la hidratación como la protección hacen referencia a la prevención o atenuación de las venas o arañas vasculares más pequeñas.

Tratamiento

Cuando se producen lesiones cutáneas o las arañas son más grandes e imposibles de tratar mediante prevención, existen a nivel médico métodos estéticos para eliminarlas, siendo la tecnología láser uno de los más efectivos, rápidos e indoloros.
Al incidir el láser sobre la piel, el rayo es captado por la oxihemoglobina y se lesiona el endotelio. La energía dependerá de la longitud de onda empleada y cuanto más elevada sea, la capacidad para penetrar será mayor. Esto se hace de manera selectiva sobre los vasos sanguíneos afectados y sin dañar los tejidos que hay alrededor. Al dañarse el vaso sanguíneo, el propio cuerpo lo reabsorbe de manera natural provocando la desaparición de las arañas vasculares.

Se debe acudir al tratamiento sin maquillaje o sin autobronceador en la zona de piel donde se vaya a realizar. El tratamiento comienza aplicando una pequeña cantidad de crema anestésica para mayor comodidad de la sesión. Una vez que actúa, se limpia la piel y se coloca un antifaz para protección ocular, así como un gel conductor. Acto seguido se realiza el tratamiento mediante luz, que previamente el especialista habrá programado teniendo en cuenta variables como el tipo de piel o el grado de cuperosis. Tras el tratamiento se limpiará nuevamente la piel y el cliente se podrá incorporar a la vida cotidiana sin necesidad de realizar ningún tratamiento complementario.